jueves, 16 de marzo de 2017

Reconstruyeron el circuito del horror

Por Sofia Romera Zanoli para El Diario del Juicio

Testigos sobrevivientes,  jueces, abogados y psicólogos recorrieron los  distintos centros clandestinos de detención y bases militares del sur tucumano que formaron parte del circuito represivo, de las fuerzas armadas, que funcionó en Tucumán  durante febrero del 75 hasta el golpe de Estado del 24 de marzo del 76.
Caspinchango, la Comisaría y la Escuela Lavalle de Famaillá, Ingenio La Forterita y  el de Santa Lucía, fuero los lugares visitados como parte del proceso judicial denominado Operativo Independencia en el que se juzga a 19 ex miembros de las fuerzas armadas por la comisión de  crímenes de lesa humanidad.

 “Es importante que el tribunal se constituya en el territorio donde ocurrieron la mayoría de los hechos que se investigan en este debate, que muestra a la ciudad de Famaillá como centro de operaciones de las fuerzas armadas durante el Operativo Independencia”, explicó la Fiscal Ad Oh Julia Vitar

“Pudimos darnos cuenta a partir de los relatos de los testigos, la proximidad que existía entre las bases militares instaladas en los ingenios y los centros de detención clandestina y tortura (que funcionaban tanto en los ingenios como en la escuela y la comisaría), y como se fueron desarrollando en conexión con la ruta y los cerros, para que el ejército pueda imponer el control absoluto sobre las poblaciones que se encontraban en el pedemonte del cerro tucumano”, sostuvo Vitar.
La Fiscal señaló que la  “particularidad del juicio es que los casos que se abordan son de represión rural, donde el alojamiento más permanente fue en "La Escuelita de Famaillá” y puntualizó que  “las bases eran el primer filtro de actividad de inteligencia: una persona que vivía en Caspinchango, era secuestrada y llevada a la base. De acuerdo con la información que se obtenía bajo tortura, se decidía si seguía siendo estudiada y pasaba a la Escuelita o si era liberada”.

Después de 41 años 
Ph Elena Nicolay


Enrique Antonio Amaya, volvió a recorrer el circuito donde estuvo detenido después de 41 años,  es uno de los sobrevivientes que pasó por todos estos lugares cuando fue secuestrado en distintas ocasiones durante 1975, con tan solo 20 años. “Había militares por todas partes. Nos llevaban de un lado a otro, nunca nos dejaban en un solo lugar y cuando nuestros padres iban a preguntar por nosotros decían que no sabían nada”, relató

Amaya pudo reconocer cada uno de los lugares donde permaneció en cautiverio y donde fue víctima de torturas, entre ellos la Comisaría de Famaillá, donde fue alojado en el mes de marzo y  pudo ver y escuchar a muchas otras personas que estaban detenidas con él.


Caspinchango

Ph Elena Nicolay
José Antonio Infante, otro de los testigos se encontraba en  el servicio militar obligatorio cuando fue destinado a la zona de operaciones del Operativo Independencia en 1975.
Infante pudo recordar que le ordenaron la custodia de Horacio Armando Milstein, baleado por miembros del ejército argentino en una emboscada producida en las inmediaciones de esa localidad, cerca de la ‘chimenea mota’, perteneciente a un viejo ingenio. Milstein  es víctima de esta causa y continúa desaparecido.
Ph Elena Nicolay
Por su parte,  José Mustafa otro de los testigo, contó a los jueces que en esos momentos era “difícil llevar adelante las tareas diarias porque había muchos enfrentamientos”.
Ambos señalaron un camino que  los llevaba hacia el chalet del ingenio donde estaba la base militar, galpones donde dormían los soldados, casitas de madera para los trabajadores y una escuela que funcionaba como lugar de tortura. Todo fue destruido.





Escuela Lavalle 

Ph Elena Nicolay
A principios de 1976, José Díaz  y Raúl Barboza estuvieron detenidos juntos en una de las  aulas. Barboza recordó que mientras lo interrogaban pudo ver a Díaz sentado a su lado con los ojos vendados. Ambos fueron torturados en esta escuela.
Barboza pudo ver que una persona estaba tirada en el piso del baño








Ingenio  La Froterita

Los testigos Ricardo Reinaldo Mercado y Amaya señalaron que en los terrenos del ingenio funcionaba una base militar, tomaron como punto de referencia una laguna que aún se encuentra allí, para marcar el lugar donde se ubicaban las carpas de los soldados. También reconocieron ‘los conventillos’ (casas que utilizaban los trabajadores que llegaban al ingenio por temporadas) como el sitio donde fueron torturados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada